Vamos a tope

Quería ir haciendo entradas con los avances de la peque pero la verdad es que tengo el tiempo justo para descansar un poco y escribir un rato me parece tarea imposible.

Estamos a una semana de cumplir tres meses. Noelia como personita fuera de mí y yo como mamá.

Ya nos hemos ido conociendo la una a la otra y nos hemos adaptado a la vida juntas. Estamos gran parte del día solas así que estábamos forzadas a entendernos y apañarnos.

Siendo sincera, lo pone muy fácil. Claro que llora a veces sin consuelo y no sé qué le pasa, pero momentos malos tenemos todos.

Le encanta dormirse escuchando mi corazón (de hecho, así está ahora) y tiene una sonrisa que enamora a cualquiera. Ya suelta sus primeras carcajadas y balbucea mucho. Le hemos oído ajo y alguna vez parece que dice maaaaaaamaaaaaa, pero a lo mejor son mis ganas de entender eso.

Creo que vamos algo retrasadas en lo de mantenerse erguida, pero estamos haciendo ejercicios y espero que poco a poco lo consigamos.

Intentaré pasarme a contaros más cosillas, pero supongo que me entendéis cuando os digo que la quiero disfrutar a tope y sin perderme ni un segundo!!! Me encanta ser mamá. Ojalá repitamos algún día!

Un besote chicas!!!

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Mi experiencia con la lactancia

Desde antes de dar a luz, tenía claro que quería dar el pecho. Antes de las clases de preparación al parto pensaba que por tener muy poco pecho iba a tener problemas, pero el matrón y Google me dejaron claro que podría hacerlo igual de bien que cualquier mujer.

Sabía que no iba a ser nada fácil, especialmente eran las visitas lo que me preocupaba más puesto que soy muy pudorosa y nunca he estado dispuesta a hacerlo delante de alguien que no sea M. Nosotros tres, nadie más.

La cosa empezó mal porque debido a la anemia tras el parto, me dijeron que la leche iba a tardar algo más de la cuenta en subirme. Aún así, yo me ponía a la nena al pecho a ratos. También notaba que no succionaba bien del todo y no sabía el motivo. Era como si no tuviese fuerzas para hacerlo.

Como os digo, las visitas no ayudaban porque no me la ponía al pecho cuando había gente en la habitación. Solamente dejamos que fuesen al hospital nuestros padres, pero ni así. Mi suegra hasta entraba sin llamar. Mi madre, en cambio, mandaba hasta WhatsApp desde fuera para ver si podía pasar y si no le contestaba se quedaba fuera. En fin, voy a dejar las quejas hacia la familia política para otro momento. Solo que si con mi experiencia puedo ayudar a alguien en mi situación, yo me alegraré. Si sois vergonzosas como yo, las visitas es mejor que os las ahorreis hasta que la lactancia esté establecida. Ese es mi consejo. Si ellos están allí cuatro horas al día (por decir algo) son cuatro horas que el bebé no mama. Me hervía la sangre ver a alguien sentadx en un sillón de la habitación mandando WhatsApp sin levantar la vista del móvil cuando yo podía estar con mi bebé al pecho. Pero como no eran mis padres, no los eché. Mal por mi parte, debí hacerlo.

Cuando la gente se iba, pedía consejo a las enfermeras. Me aconsejaron darle algo de biberón porque ella no se estaba alimentando como tocaba ya que tenía la glucosa algo baja y estaba como apagada, con lo que succionaba poco.

Los días en el hospital pasaron y la cosa seguía igual. Al día le dábamos unos 10ml de bibe que nos daban allí, pensando que del pecho cogía algo más. Pero creo que no lo hizo porque bajó bastante de peso. Llegamos casi al 10% en un par de días.

Lloré mucho. Me sentía inútil. Así que subimos la dosis de biberón, porque no estaba dispuesta a ver cómo mi hija lloraba al ponerse al pecho, succionar y ver que no salía nada. No se calmaba conmigo, a veces al contrario. Y yo agobiada por las visitas. Los hubiese mandado a la miiii, de verdad. A la gente y a sus consejos, que con lo nerviosa que estaba me molestaban una barbaridad. Tenía muchas ganas de irme a casa para no verlos. A día de hoy (41 días desde que nació Noelia) no han vuelto a verla, y por mí genial. No es algo que me preocupe.

Nos fuimos a casa a los tres días. Yo seguía muy débil y pedí el alta voluntaria, negándome a que me hiciesen una transfusión.

Al día siguiente tuve que volver mareada pérdida y agobiada porque tenía miedo de coger a mi bebé y que se me cayese.

Me compré un sacaleches para ver si sacándome la leche yo y dándosela en el biberón la cosa mejoraba. Pero, aunque me dolía mucho el pecho, no acababa de subirme y apenas salía nada. Vamos, que con eso no la podía alimentar.

Optamos por la lactancia mixta hasta que me subiese la leche. Cómo disfrutaba bebiendo algo con alimento y yo viéndola feliz.

Una vez más, las visitas (esta vez en casa) me molestaban para ponerla al pecho todo lo que debería. Pero ya tenía los biberones para que al menos no bajase más de peso.

Había días que solo podía ponerla un par de veces al pecho. Imaginad.. pero vamos, que la culpa es mía por no ponerme firme.

A los días opté por pezoneras. Y fue entonces cuando descubrí lo que era una buena succión. Creo que antes ella no lo había hecho como de verdad tocaba. Y me alegré! Notaba como salía más leche y pensé que todo iba mejorando. Pero el no ponerla al pecho todo lo que debía, hizo que no subiese demasiada leche.

Me animé a buscar una asesora de lactancia. Para cuando encontré una por mi zona, prácticamente no me salía leche. Conseguía no más de 20ml al día (anteriormente conseguía unos 60) y no me daba ni para una toma.

Me ofrecieron la posibilidad de relactar y me encantó. Me cité con una asesora y una matrona y lo probamos. Consistía en darle el biberón de fórmula pero metiéndole el dedo en la boca y una pequeña sonda para que ella succionase o utilizar un relactador. El caso era no usar tetina. Además, yo me estimulaba con el sacaleches y me ponía la pezonera con la sonda también.

Mi producción de leche mejoró bastante, pero esto es un trabajo duro y no era tan rápido.

Entonces una noche me empezaron a dar vértigos. Fue horrible. Todo me daba vueltas, no me atrevía a coger a Noelia pensando que se me caía. Volví a llorar mucho. No podía valerme por mí misma.

Volví a urgencias. La buena noticia fue que ya no tenía anemia. La mala fue que mi columna se había resentido y de ahí mis mareos. Me mandaron pastillas y allí estuve unas horas con un gotero para parar los mareos y los vómitos. Sí, también vómitos… Lo peor fue que las pastillas eran incompatibles con la lactancia. A día de hoy aún las sigo tomando, aunque he bajado la dosis mucho. No he querido dejarlas de golpe porque estoy gran parte del día sola con la peque y no quiero llevarme un susto.

Todo el trabajo con el sacaleches y el relactador lo perdí, claro. Dejé de sacarme leche y no me dio ni una mastitis ni nada, así que tampoco tenía demasiada.

No os imagináis lo fracasada que me he llegado a sentir. Sé que Noelia está bien alimentada con su leche de fórmula, pero me hacía mucha ilusión tener ese vínculo con ella. Intento un rato al día hacer una especie de piel con piel. A veces con ropa y otras sin, pero me encanta de todas formas y ella me reconoce el olor.

He guardado el sacaleches en un cajón y ya intento no pensarlo mucho.

Si vuelvo a ser madre, intentaré hacer las cosas de otra manera. Ser firme, no rendirme. Ahora hay veces que pienso que le he fallado a quien más quiero. He tenido obstáculos de varios tipos, pero lo podía haber salvado.

En fin… Hoy mi peque ronda los 4 kg y mide unos 54-55cm. Es una niña sana y tengo que dar gracias por eso. Es delgadita como su papá (yo era una bola) pero se alimenta bien. Los gases la hacen llorar antes de dormir por la noche pero la intentamos calmar Como podemos.

La queremos a rabiar, sea como sea. Es lo mejor que nos ha pasado en la vida y ya no sabríamos vivir sin ella. Lo bueno del biberón es que su papá también puede crear un vínculo con ella, aunque a la mía le gusta que se lo dé yo 😊

Ojalá mi testimonio os sirva si vais a ser mamás pronto. Sed duras y no dejéis que nadie se meta en vuestro trabajo como mamás.

Un besito y feliz finde!!

Mi parto III

… después de un rato con contracciones bastante dolorosas, a las 12.45h vienen a prepararme para ponerme la epidural cuando venga el anestesista. Me comentan que puedo tardar hasta encontrarme mejor, quizás media hora o así, que depende de cada persona, pero que poco a poco dejaré de sentir las contracciones.

Yo a la una ya estaba en el paraíso, sentía las piernas pero no había nada de dolor. Así se hacía más llevadera la espera hasta conocer a mi princesa!

Media hora después viene el médico y le digo que estoy mejor y me informan de que en breve dejaría de sentir también las piernas. Y así fue. Pero yo encantada de seguir sin sentir dolor.

Sobre las 14.30h me ponen un gotero con ranitidina y primperán, para que no me dé angustia, imagino.

Un ratito después vienen y me quitan el propess. Qué bien! Eso sí, cada vez que me meten la mano veo salir mucha sangre y me da un poco el mareo, pero bueno… Dicen que podemos empezar con la oxitocina porque el cuello del útero está borrado pero rígido.

A las cuatro de la tarde me ponen la oxitocina y más antibióticos en el gotero, por las horas que lleva la bolsa rota y para que no haya peligro.

A las 17h aproximadamente la matrona me hace un tacto (ya indoloro) y estoy de 4cm. Me sacan la orina con una especie de jeringuilla gigante.

Además, nos informan de que tienen el kit de conservación de células madre preparado. No sé si os había dicho que íbamos a hacerlo, pero teniendo la oportunidad no me perdonaría no hacerlo si luego nos hiciese falta. Es verdad que es carillo, pero bueno.

Un rato después me pusieron de lado y al poco tiempo dejé de sentir la anestesia en el lado del que no estaba tumbada. Se lo dije a una enfermera y me movieron para el otro porque parece que esto era normal. También me dolía mucho donde tenía la vía. Uf! Qué mal llevo las agujas, de verdad!

Me vuelven a tumbar de frente y sobre las 19h me hacen otro tacto y estoy de 8cm. Por fin nos acercábamos a la dilatación completa! De todas formas, el ginecólogo que nos atendió vino a explicarnos todas las opciones que teníamos.

Noelia estaba alta, así que si bajaba bastante saldría en los pujos. Si solamente bajaba un poco, me ayudaría con una ventosa y si no bajaba nada, todo tendría que acabar en una cesárea porque no podrían ayudarme.

Me dejan un rato a ver cómo avanza la cosa. Vienen a sacarme pipí otra vez.

Sobre las 21.30h se acaba el papel del monitor y la medicación del gotero. Lo reponen todo y seguimos.

Vienen a ayudarme a empujar para ver si así conseguimos que baje un poco porque sigue alta.

Parece que al poco tiempo conseguimos que bajase para ayudarme con la ventosa. Ya estábamos un rato en dilatación completa.

Por fin seguimos empujando y en tres pujos nació mi reina a las 23.15h aproximadamente.

Noelia, 3’100kg y 50cm de amor. No puedo explicar lo que sentí cuando la tuve encima. Me enamoré por completo.

Al ratito pedí que se la diesen al papá porque me dio un mareo muy fuerte y empecé a vomitar. Supongo que todo por lo débil que estaba al perder tanta sangre.

Ojalá tuviese la oportunidad de agradecer el trabajo del ginecólogo, que estuvo conmigo las casi 20h que duró todo y a las tres matronas que pasaron por allí. Estuvieron genial conmigo!

Ya de una vez he sacado tiempo para contaros el final del parto! Espero que os guste! Muak!!

Mi parto II

A las 9.30h ya desayunada un celador me baja en silla de ruedas y puesta de bata de la habitación 608 hasta la sala de dilatación, que en el hospital que elegimos es la misma que el paritorio.

Además, cada uno tiene un paisaje en la pared para que nos relajemos. No sé si a la gente le funcionará. Yo no me encontré nerviosa, la verdad. Aunque tengo que decir que me daba algo de miedo el dolor, pero me sorprendí a mí misma de saber controlar los nervios, tal y como me pasó en las fiv (especialmente en las punciones).

Me pusieron los monitores y me realizaron otro tacto al rato, sobre las 9.30h, y me dicen que el cuello del útero no se ha borrado. Esta vez ya habían cambiado de turno y lo hizo otra matrona con más cuidado. Aún así, dolió bastante.

Al no haberse desencadenado el parto por sí solo, deciden ponerme propess para acelerarlo, ya que por la fisura no querían correr riesgos. Y claro, nosotros tampoco.

A las 10.30 viene de nuevo la matrona y me ponen el propess para ver si empiezo con las contracciones. Hay gente que tarda poco, gente que mucho y otras que no les hace nada. En mi caso, fue muy rápido.

A las 11 ya tenía unos dolores de regla súper fuertes y me confirman que son contracciones.

Algo antes de las 12h vino la matrona para hacerme otro tacto y ya casi estaba, faltaba un dedo o así para que empezase el parto. A esperar otro rato y yo mientras con contracciones muy dolorosas. Cómo admiro a la gente que sabe controlar el dolor y a la que da a luz sin epidural. Yo no había dilatado nada y ya me moría del dolor. M estaba sentado a mi lado preocupado por mis contracciones tan fuertes.

Parece ser que sentí el dolor de golpe a causa del propess. Y al no ser progresivo el dolor se lleva peor (o eso me dijeron)…

Continuará…

Mi parto I

Hola! No es que tenga mucho hueco pero me paso por aquí para ir contando un poco de cómo fue el gran día..

Todo empezó la madrugada del día 17 cuando, una de las múltiples veces que me levanté al baño (sobre la una o así), noté al levantarme del WC que se me salía algo. No sabía si era pipí, líquido o qué.

Lo primero que pensé fue que tendría incontinencia o algo así pero la verdad es que salió bastante. Sabía que no había roto aguas porque no era mucha cantidad pero sí suficiente para tener que cambiarme de bragas.

Me quedé un buen rato en el baño porque no quería despertar a M y que no fuese nada, pero todo el rato igual, cuando me intentaba levantar salía un chorro.

Sobre las 3 decidí despertarle y contarle lo que pasaba y mi sospecha de que podía haber una fisura en la bolsa.

Decidimos recoger lo que faltaba de nuestras cosas e irnos al hospital.

Un poco antes de las 6 llegamos allí. Qué gusto conducir sin tráfico!

Cuando llegamos a urgencias me mandaron a monitores y una matrona me hizo un tacto. Qué dolor!

No había dilatado ni borrado el cuello del útero. Tampoco tenía contracciones. Pero me confirmaron que tenía una fisura. Así que nos subieron a la habitación para instalarnos y sobre las 9, después de subirme el desayuno, me bajaría un celador e iríamos a la sala de dilatación a ponerme de parto si no me había puesto yo sola.

Y así fue…

(Continuará)