Hijos únicos: ¿sí o no?

Soy hija única. Nunca he tenido problemas con eso. De pequeña no echaba de menos tener hermanos pero con el paso del tiempo estoy segura de que lo hubiese preferido. Especialmente si fuese un hermano pequeño.

Hoy por hoy, tanto mi pareja como yo somos hijos únicos y tenemos claro que nos gustaría tener más de un hijo/a.

Encontré un artículo en el blog La mente es maravillosa, el cual os recomiendo. Aquí os copio su post, no sin antes animaos a visitarlo porque tiene artículos verdaderamente interesantes.

Y vosotros? Querríais más de un hijo/a o preferís centraos en uno/a sólo?

 

El tema del hijo único ha desatado grandes controversias, sobre todo en los últimos tiempos cuando una buena parte de las parejas en el mundo ya no quieren tener una amplia descendencia. Si bien es cierto que los hermanos son un gran regalo para cualquier ser humano, también lo es el hecho de que las madres y los padres actualmente tienen muchos roles y eso les impide dedicar una buena cantidad de tiempo a la familia.

Hace un tiempo era incuestionable la ventaja de tener familias grandes. Las madres permanecían en el hogar y eran las protagonistas en la crianza de sus hijos. Pero en el siglo XXI las cosas son muy diferentes. Es claro que la mayoría de los padres y madres deben trabajar y esto hace que dediquen solo una parte, a veces muy pequeña, de su tiempo a la crianza.

Ahora también las parejas son mucho menos estables y cuentan con un apoyo menor de la familia extensa. Por eso han incrementado los casos en los que si hay más de un hijo en la familia, el mayor termina criando al menor, o todos terminan siendo atendidos por una persona ajena, que no siempre garantiza una buena educación. Y que, en todo caso, jamás sustituye a los padres.

Las ventajas de ser hijo único

Sin duda, un hijo único posee grandes ventajas. Aunque tienen fama de ser egoístas y caprichosos, en realidad esto no tiene por qué ser así. Si tienen buena educación los hijos únicos, en realidad puede que tengan una condición privilegiada para madurar y crecer en forma sana. Hay varios factores que cuentan a su favor:

  • Los hijos únicos tienen mayor atención de sus padres. Ellos no tienen que repartir su tiempo y sus preocupaciones entre varios hijos y, por lo tanto, tienen la posibilidad de realizar mejor su labor. Esa atención especial les otorga a los hijos únicos, casi siempre, una mayor confianza en sí mismos y una autoestima más elevada.
  • Suelen tener un desarrollo intelectual más veloz. Como los hijos únicos se relacionan básicamente con adultos, especialmente en sus primeros años, lo común es que tengan un desarrollo lingüístico y de pensamiento más rápido que el de otros niños.
  • Casi siempre los hijos únicos son más ordenados y responsables. Como no conviven con otros niños, lo más seguro es que adopten el modelo de orden y de trabajo que tienen sus padres. Por lo general, son niños que saben aplicarse a sus deberes y buscan que sus cosas estén siempre bien organizadas.
  • Los hijos único Saben adaptarse a la soledad y desarrollan pasatiempos que exigen trabajo intelectual. La soledad únicamente es negativa cuando significa falta de apoyo o de comprensión. En cambio, tiene mucho de positivo cuando les permite a las personas conocerse mejor y ser más independientes. A la vez, no es infrecuente que los hijos únicos desarrollen interés por la lectura, la pintura u otro tipo de actividades que pueden realizarse en solitario.

Las desventajas de ser hijo único

Aunque tener un solo hijo les permite a los padres proporcionarles más dedicación y mayor seguridad económica, también se trata de una situación de que imprime algunas dificultades. Los hermanos quitan atención y dan pie a la rivalidad, pero también aportan valiosas lecciones para la maduración. Por eso, estas son algunas desventajas cuando no se tienen hermanos:

  • El hijo único es, en general, más egocéntrico. Le cuesta mucho trabajo entender que cada quien tiene su turno en un juego y que no todo lo que hace va a ser celebrado por los adultos. A veces le resulta difícil adaptarse a los grupos, por esta razón.
  • A veces maduran demasiado pronto. Esto no sería negativo, si no fuera porque al madurar tan rápido también disminuye la espontaneidad y esto los lleva a ser menos alegres. Les cuesta trabajo permitirse “hacer tonterías” y, si bien esto le agrada a los adultos, puede que los chicos crezcan siendo demasiado rígidos.
  • Tienen problemas para ser generosos. Les parece normal que cada quien arregle sus propios problemas y resuelva sus propias necesidades. Es difícil para ellos compartir lo que tienen, tanto material como emocionalmente. No “se dan” a los demás con facilidad.
  • Los hijos únicos pueden volverse reservados, porque no pueden compartir las experiencias con sus pares en casa. Puede que tengan mucha confianza en sus padres, pero esta nunca sustituirá a la complicidad y la cercanía que se puede tener con los hermanos. Por eso pueden volverse algo reservados y distantes. También es posible que sean poco diestros en resolver conflictos con los demás.

Tanto los hijos únicos como quienes tienen hermanos solo maduran de una manera saludable si cuentan con una buena crianza. En el caso de los hijos únicos, es importante que los padres comprendan que deben facilitar las condiciones para que compartan con otros chicos de su edad.

También resulta decisivo que renuncien a sobreprotegerlos o a ejercer un excesivo control sobre ellos. De este modo, lograrán que puedan disfrutar de las ventajas de ser hijos únicos y disminuyan las probabilidades de que se conviertan en personas que se encierran en sí mismas y en sus propios intereses, sin tomar realmente en cuenta a los demás.

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9 pensamientos en “Hijos únicos: ¿sí o no?

  1. No estoy en absoluto de acuerdo. Hay de todo, como en todo. Mi hijo mayo fue único durante 3,5 años, y en algunas cosas era más maduro… y en otras no. La mayoría de sus amigos son hijos únicos, y supongo que se quedarán así, y no todos han tenido un desarrollo más rápido, ni todos son ordenados… los hay que sí, y los hay que no. Es más, lo que sí suelo ver son segundos y terceros hermanos más adelantados en muchas cosas porque los mayores “tiran” de ellos. En lo que sí estoy de acuerdo es en que reciben toda la atención de los padres (evidentemente).

  2. Mr y yo somos de familias numerosas y la verdad es que no me imagino de otra manera y me gustaría que MiniYo pudiera disfrutar de tener uno o más herman@s. El problema hoy en día es ese, que laboral/económicamente es complicado el momento ideal y nos exigimos mucho. Antes no había tantas extraescolares ni daba la sensación de que ser madre fuera tan “agobiante”. Supongo que la diferencia radica mucho en que las mujeres ya no nos quedamos en casa (que en parte pienso que se debería de poder hacer -sean padres o madres). Yo prefiero tenerlos seguidos y así que crezcan juntos… pero si no pudiera pues intentaría que mi peque aprendiera esos valores tirando de otros familiares o amigos.

  3. A mi me encantaía tener otro hijo, pero comprendo que Alicia necesitará por lo menos un año ó dos para su crianza. El ser madre, es una experiencia maravillosa pero también muy dura, y sobre todo es la prueba de fuego para la pareja. Un beso.

  4. Yo he sido hija unica 10 años y mi chico hijo unico por 16 años y no sé si fue por tener hermanos siendo ya algo mayores o porqué, pero la relacion que tenemos con nuestros hermanos pequeños es super especial. Yo sé lo que es ser hija unica y tambien lo que es tener hermanos, y no me imagino la vida sin ellos! Yo quisiera tener más de uno, a ver que pasa…Un abrazo!

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