Elección de la nueva clínica

Antes de convertirme en funcionaria ya sabíamos de nuestros problemas de fertilidad, porque llevábamos un tiempo buscando un bebé que no llegaba. Fue por eso que decidimos ir visitando algunas clínicas de la zona para ir viendo presupuestos y/o posibles causas.

En esta ronda, visitamos IVI, Quirón, IVF Spain, dos hospitales, EVA y otra clínica pequeñita de cuyo nombre no me acuerdo ahora mismo (aunque sí que hicimos un seminograma porque era más barato que en el resto). Algunas nos gustaron más, otras menos.

Por aquel entonces, lei algo sobre psicofertilidad natural, así que dejamos de lado todo lo que conllevase hormonas y pinchazos y probamos esto último. Tras unos meses y tres o cuatro sesiones, decidimos que necesitábamos algo más, que nuestro caso no era tan sencillo como algunxs afortunadxs que puede que lograsen su sueño con cambios de alimentación, detoxificación o mindfulness. Creo que tampoco nos entendimos bien entre todos. Sentimos que no estábamos recibiendo el trato que nos merecíamos y lo dejamos.

Un mes antes de conseguir mi inesperada plaza, nos decidimos por una de las clínicas. Pero claro, como es lógico, al saber que era gratuito para nosotros por mi nueva situación, no nos lo pensamos. Lo único que teníamos en la cabeza era ahorrarnos ese dinero para gastarlo en el bebé o en los bebés y no solamente en tenerlos.

Hoy, tras dos FIV ICSI, una con DGP y otra sin él, dos transferencias, muchos pinchazos, pruebas y lloros, echamos la vista atrás y quizás hemos perdido un poco el tiempo. Ese tiempo tan valioso que se nos echa encima cada día.

Antes del resultado de la última beta, ya sospechando el temido negativo (ese con el que nunca convivíamos con la inocencia de la primera FIV en la que nos inundaba la ilusión), pensamos, miramos atrás, hace casi dos años, y tras leer opiniones en internet (especialmente sobre casos complicados) lo vimos claro. Vimos a quién confiaríamos nuestro futuro próximo.

Y así fue. Mi beta fue el 6 de marzo. Ese mismo día no supe el resultado, sino el 7. Llamé a la clínica por la que nos habíamos decidido. Ya no había más que pensar. Nos dieron cita para esa misma semana. Como M estaba fuera, nos la dieron para ese sábado. Un dato curioso: la clínica que me cubre el seguro no da citas ni fines de semana ni por las tardes. Ni siquiera si hay una urgencia. Solamente tienen enfermeros respondiendo el teléfono. Gente que no nos conoce, ni a nosotros ni nuestro caso. Y aunque nos queda un último intento en esta clínica, nos vamos.

Creemos que necesitamos más y que merecemos más. 

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