Mi parto I

Hola! No es que tenga mucho hueco pero me paso por aquí para ir contando un poco de cómo fue el gran día..

Todo empezó la madrugada del día 17 cuando, una de las múltiples veces que me levanté al baño (sobre la una o así), noté al levantarme del WC que se me salía algo. No sabía si era pipí, líquido o qué.

Lo primero que pensé fue que tendría incontinencia o algo así pero la verdad es que salió bastante. Sabía que no había roto aguas porque no era mucha cantidad pero sí suficiente para tener que cambiarme de bragas.

Me quedé un buen rato en el baño porque no quería despertar a M y que no fuese nada, pero todo el rato igual, cuando me intentaba levantar salía un chorro.

Sobre las 3 decidí despertarle y contarle lo que pasaba y mi sospecha de que podía haber una fisura en la bolsa.

Decidimos recoger lo que faltaba de nuestras cosas e irnos al hospital.

Un poco antes de las 6 llegamos allí. Qué gusto conducir sin tráfico!

Cuando llegamos a urgencias me mandaron a monitores y una matrona me hizo un tacto. Qué dolor!

No había dilatado ni borrado el cuello del útero. Tampoco tenía contracciones. Pero me confirmaron que tenía una fisura. Así que nos subieron a la habitación para instalarnos y sobre las 9, después de subirme el desayuno, me bajaría un celador e iríamos a la sala de dilatación a ponerme de parto si no me había puesto yo sola.

Y así fue…

(Continuará)

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Mi anemia y sus consecuencias

Como os dije, mi parto fue largo, larguísimo! En total fueron casi 20 horas desde que me di cuenta de que tenía una fisura en la bolsa y salimos pitando a urgencias hasta que llegó al mundo Noelia.

Ya os contaré en un post como dios manda el parto, que no tiene desperdicio.

Pero sí os cuento que el alumbramiento fue duro, pesado y muy doloroso porque ya no estaba bajo el efecto de la epidural. La cantidad de sangre que tiré en ese momento hizo que me marease mientras hacia el piel con piel y vomité. Así que pedí que la cogiesen y se la dejasen a M, que la sostuvo hasta que me recuperé.

La hemoglobina me bajó hasta niveles de necesitar una transfusión, que a día de hoy puede que siga necesitando. Cada día me hicieron análisis y, como mejoré aunque muy poco a poco, decidí venirme a casa al tercer día y comer mejor que lo que me daban allí.

Al día siguiente me dio un mareo fuerte en casa y fui a urgencias a hacerme otro análisis. Había mejorado un poquito, pero poco. El Dr me aconsejó esperar si iba mejorando porque hacer una transfusión es algo delicado. Y así sigo. Yendo de vez en cuando a que me saquen sangre y ver el progreso.

Estos bajones y pérdidas, ya que sangro mucho por la episiotomía, han hecho que casi no me suba leche. Ya prácticamente no tengo nada. Compramos un sacaleches hace una semana y al día no consigo ni para una toma. Ni que decir tiene que la peque toma biberón, aunque si me saco algo se lo doy también. No se engancha bien al pecho. Tiene una mini boquita y la abre poco, así que cuando le cuesta coger se enfada mucho. Algún día lo he conseguido con pezoneras, pero ya casi no debo tener nada y cuando succiona y no sale se pone a llorar y yo muero de pena.

Creo que estamos llegando al final de la lactancia materna (o lo poco que hemos conseguido). Qué se le va a hacer! A estas alturas no creo que me suba más leche aunque deje de tener anemia. Qué pensáis?

Y llegó mi sueño

La peque vino al mundo el 17 de marzo a las 23.20h, tras un parto largo e inducido porque tuve una fisura en la bolsa.

Perdí mucha sangre y estoy aún delicada, por no hablar de los puntos…

Pero esta personita hace que todo haya valido la pena.

Os contaré con calma, pero ahora mi tiempo es para ella.

Gracias por estar ahí..

Tan mala soy?

Sé que me va a perjudicar escribir este post porque la ansiedad que siento cada noche en el cuello y la presión se van a extender a la tarde también. Pero hoy llevo encontrándome mal todo el día y siento la necesidad de desahogarme un poco. Como no tengo con quien, porque la única persona que me entiende es mi pareja, he decidido hacerlo por aquí.

Mañana cumplimos 39 semanas, así que el gran día se acerca. Hay días en que tengo una ilusión tremenda de tener a mi bebé en brazos y disfrutar de ella, aunque hay días como hoy en los que el miedo y los nervios no me dejan hacer otra cosa que no sea estresarme y llorar.

No tengo miedo al parto. Bueno, un poco sí. Y mucho respeto. Pero no es eso de lo que os vengo a hablar hoy, sino de las dichosas visitas.

Llevo desde las comidas y cenas de las vacaciones de Navidad diciéndole a la gente que no quiero recibir visitas en el hospital. Y la mayoría se ríe, se lo toman a broma o dicen que ellos no van a molestar. No dudo de sus buenas intenciones (a veces sí, la verdad. Algunos solo quieren cotillear), pero yo he pedido intimidad. No me has oído???!!!!

Los amigos lo entienden perfectamente, incluso quienes han sido papás nos dicen que seamos egoístas y echemos a quien haga falta. Teniendo el whatsapp no veo el problema en dar la enhorabuena por ahí y hacer las visitas que haga falta cuando nosotros nos hayamos adaptado.

Me aterroriza que la gente pase de lo que he dicho y se planten en el hospital, obligándonos así a hacer algún comentario desagradable para que se vayan o teniendo que dejar que vean a la pequeña solo por no ser maleducados.

Gente que entra haciendo jaleo, viniendo con catarros, queriendo coger al bebé, ver cómo le cambiamos el pañal o la cogemos sin ningún arte porque somos primerizos y nunca hemos cogido un bebé, queriendo aconsejar como si fuesen un pediatra, contando sus experiencias sin ninguna intención de irse, viniendo de la calle tras haber fumado… La lista es interminable!

Mientras tanto, yo dolorida y cansada, luchando para que se enganche al pecho, lo cual sé que no me resultará fácil (no pienso hacerlo delante de nadie que no sea mi pareja), no quiero ni pensar si acabamos en una cesárea, sin dormir… Por qué la gente no se pone en el lugar de los recientes papás? Por qué si les comunicas una decisión la tienen que cuestionar?

Ayer se lo dije a mis padres y no lo han entendido. Con buenas palabras (porque son mis padres) les he dicho que es mi decisión y me tienen que respetar (es mi decisión, ni incluyo a mi pareja porque no es él quien va a parir. Aunque sí me apoya). Incluso tengo una tía que vive al lado del hospital y dice que ella va a ir. Que qué????

Voy a luchar hasta el último momento por protegernos a mí, a mi bebé y a la intimidad que nos merecemos. Nos ha costado mucho llegar hasta aquí y no quiero que esto me cueste también una depresión post-parto.

Matrones y matronas, psicólogos, ginecólogos y pediatras están de acuerdo conmigo, por qué el resto no lo puede respetar? A quien no le importe, genial. Pero a nosotros sí.

Me encuentro fatal con este tema pero no voy a cambiar de opinión. Soy así y me voy a mantener. Creéis que estoy loca o que soy mala?